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lunes, septiembre 29, 2008

Ana Valentina en movimiento

Justo dos días después de su cumpleaños, Anita hizo lo que todos esperábamos que hiciera desde hacía varias semanas: dio dos pasitos sin apoyo de ningún tipo.

Estaba en su cuarto, yo la acompañaba, jugando con unas pelotas y de repente, se apoyó en el closet, se levantó con cuidado y se soltó. Un pasito, luego otro hacia la puerta, con las manos en el aire, haciendo equilibrio con su cuerpito y sin que nadie le ayudara. Qué creen? No pude dejar de soltar una lágrima porque ya mi niña está mas grande…

Desde que nació Ana Valentina, la hemos visto crecer poco a poco, no solo en talla y peso, sino también en sus actividades. Por supuesto, el verla caminar era uno de esos logros importantes, era su primer paso, valga la palabra, a su total independencia, porque antes era totalmente dependiente de sus padres, ahora sigue siéndolo, pero ella ya sabe que se puede trasladar de un lado a otro y adivina que en algún momento lo hará sin que estemos cerca siquiera.

Los primeros meses de la vida de un bebé, pasa todo el tiempo en brazos o en su cunita, pero por lo general en brazos. Y créanme que es algo muy reconfortante como padre. Eso de cargar a tu hija y transportarla de aquí para allá, sabiendo que es la única manera de que ella llegue a su destino es algo muy bonito, te da una sensación de importancia y en los ojos de ella se adivina la admiración.

Pero de sus cuatro kilos iniciales, Anita ha ido creciendo, y ya cuando los kilos son 8 o 9 te das cuenta, como padre responsable, que está llegando el momento en que debería caminar. Por supuesto, ayudas a los padres existen en el mercado, coches (carreolas), canguros, caminadoras, etc, ayudan en el movimiento de traslación de la bebita, pero cuando la debes cargar te das cuenta de que el peso te empieza a afectar la columna, la posición y la fortaleza de los brazos. Si, se que mi problema, mas que el peso de Ana es mi edad, pero igual, de que pesa, pesa.

Así que al fin, cuando ya tu espalda empieza a doler un poco de tanto cargarla, ella empieza a gatear y a pararse. Cualquiera pensaría que eso te alivia el trabajo, pero no es verdad, porque entonces tienes que estar agachado todo el día para estar con ella y jugar o para protegerla. Pero justo cuando pasa los 10 kilos, cuando te das cuenta de que ella ya está grandecita, ocurre otro milagro en su crecimiento. Si, los bebés caminan, parecen un patico borracho, y en el caso de Ana, pareciera que estuviera bailando merengue, cosa que debe haber heredado de su madre, porque ya creo que todos conocen mi ritmo y mis dos pies izquierdos.

Ya Ana Valentina está caminando. Le cuesta, casi siempre aterriza sentada, se ha dado sus buenos golpes, pero ya está cumpliendo lo que imaginamos era uno de sus sueños más básicos, eso de ir de un sitio a otro sin que la lleven cargada. Igual debemos estar todo el día detrás de ella para que no se golpee, para que no suba o baje las escaleras sin supervisión, para que no se lleve nada a la boca, para que no le haga maldades al perrito, para que no intente subirse a un mueble o para que no se golpee contra lo que no podemos quitar, pero ahí va. La velocidad, el equilibrio, el balanceo y la dirección mejoran día a día, claro que todavía no puede girar 180º grados en el mismo sito, pero ahí va. Le cuesta mas caminar cuando está vestidita con zapaticos y todo, le sale mejor cuando está al natural (‘salvajita’ dirían algunos, quizás eso si lo sacó del papá).

Como es usual, queremos compartir el momento con todos y les dejo un par de videitos recientes. Tengo toda la intención de hacer un video con muchas otras tomas que tenemos, especialmente de celulares, pero eso amerita mas tiempo y con las largas caminatas de Anita, tiempo es lo que menos hay.

Disfruten los videos, pronto habrá mas.

Ana en Movimiento 1


Ana en movimiento 2




Saludos

Alv

jueves, abril 17, 2008

Villahermosa, primera impresión

Arribé a esta ciudad el domingo a las 3:30 de la tarde. Me estaba esperando una persona de la empresa UDSS para llevarme al hotel y ponerme al corriente de algunas cosas. De llegada me entregó un dinero de viáticos, que ahora sé que bien administrados pueden durar mas de un mes, vamos a ver si soy buen administrador. Además me entregó un teléfono celular y una laptop para el trabajo. La idea es que tengas los recursos disponibles apenas te bajas del avión. A las cinco ya estaba listo, con los equipos y los contratos firmados y todo, ya puesto en el hotel y listo para salir a ver Villahermosa.

Vamos a hablar un poco del viaje, como breve introducción al final del domingo. El vuelo 374 de Mexicana de Aviación salió a tiempo, a las 7:30 a.m. para realizar una travesía de cerca de cinco horas hasta llegar al aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México. El vuelo fue como cualquier vuelo de cinco horas: largo, aburrido y cansón. La comida consistió en un frugal desayuno de avión y listo. Dormí, leí, escuche música, vi una película mala, que por cierto la cortaron a la mitad así que no supe como terminaba, volví a dormir y aún así no llegábamos. Finalmente a las 12:30 hora de Venezuela llegamos. En este instante México tiene media hora menos que Venezuela, por el horario de verano. El aeropuerto de Ciudad de México es grande, inmenso y para pasar del internacional en la Terminal 1 al nacional (recuerden que yo iba a Villahermosa) tuve que caminar un buen trecho. Pregunté a la gente de Mexicana que dónde salía el otro avión y me dijeron que esperara en la sala B, que es como un reducto de gente que no tiene asignada una puerta de salida. A la 1:30 anunciaron que el vuelo saldría por la puerta 6 y allí me dirigí. El vuelo 7705 de Click Mexicana (así se llama la aerolínea) salió un poco retrasado, debía partir a las 1:55 p.m. y salio a las 2:30. Una hora después llegamos al aeropuerto de Villahermosa, el cual es pequeño pero limpio y organizado. De aquí pueden volver a leer el primer párrafo si quieren tener una continuidad lineal del relato.

Villahermosa, en el estado de Tabasco tiene la particularidad de ser una ciudad petrolera y ganadera a la vez. De hecho, cualquiera podría decir que en Venezuela su símil sería El Tigre, y me atrevo a vaticinar que si las cosas en Venezuela no empeoran más, El Tigre podría llegar a parecerse a Villahermosa dentro de unos 20 años más o menos.

Hay sitios en Villahermosa que se parecen un poco a Maracaibo, con grandes edificios y centros comerciales (Plazas comerciales les dicen aquí). Otras partes se parecen a El Tigre en la actualidad. Si, en la zona principal de comercio, gobierno e industria de esta ciudad, todo luce moderno, pero te alejas un poco de allí y se nota su identidad de pueblo. Aquí el petróleo tuvo el mismo impacto que en Venezuela, especialmente en los pueblos o ciudades pequeñas. Hubo un crecimiento desmedido de población atraída por los empleos bien remunerados. La diferencia es que esta ciudad ha sabido crecer hasta convertirse en el polo sureño de desarrollo petrolero. Hay varios hoteles, incluso de grandes cadenas trasnacionales, como el Hyaat, el Crowne Plaza y otros. A mi me tocó el Cencali, que pertenece a una cadena llamada Quality Inn, no está mal. Las habitaciones son grandes y el sitio es limpio. La comida del hotel es un poco cara, pero eso era de esperarse.

No he tenido muchas oportunidades de pasear por Villahermosa. Recuerden que apenas tengo 3 días aquí. He visto algunas plazas Comerciales, como Galerías Tabasco, Bugambilia, Plaza Tabasco y no me parecen impresionantes. El mas grande ellos y el mas moderno, el Galerías Tabasco, tiene cierto aire al Sambil de Margarita, para que se den una idea.

El lunes a las 8 de la mañana ya estaba en el edificio de Schlumberger en la avenida Samarkanda, donde me pusieron al tanto del proyecto y dónde lo haríamos. Resulta que mi trabajo es lejos de Villahermosa, estoy en Camalcalco que queda a una hora de viaje. Afortunadamente no hay colas, a pesar que hace pocos meses hubo una inundación muy fuerte aquí y se cayeron unos puentes. Todavía se puede ver el trabajo del gobierno regional por arreglar lo que falló.

Pero bueno, pasemos a otras cosas interesantes de Villahermosa, ya habrá oportunidades más delante de comentar sobre el trabajo.

Lo primero que destaca en esta ciudad, a donde vayas, es que parece que la gente tiene dos tópicos principales de conversación: el clima y el fútbol. Si ustedes piensan que en Venezuela la gente habla de béisbol cuando es temporada, no tienen idea… allá la gente ni comenta!

Aquí el fútbol es mas que un deporte, es una religión en la que todos son beatos! Es una droga de la cual nadie escapa. Hombres, mujeres, niños, todos hablan de lo mal que le fue al América el domingo, de que el Puebla le faltan cuatro puntos para ganar (o para no quedar último, no se). En fin, el fútbol es lo más importante del lunes, y del martes y del miércoles…

Todavía no conozco muy bien el sistema de fútbol, pero ya me enteré que hay 17 equipos que juegan dos torneos, el apertura y el clausura. Cada uno juega 16 partidos, ida y vuelta, y al final se hace una liguilla que es una clase de round-robin. Mas adelante comentaré sobre los equipos.

El otro tópico es el clima. En noviembre pasado hubo una terrible inundación en casi todo el estado. Decían en la noticias internacionales que mas del 60% de tabasco quedó bajo el agua. Eso suena sorprendente, pero cuando uno ve como es la hidrografía del lugar ve que tampoco es algo fatal. Mas o menos el 40% de este estado está lleno de agua: Ríos, lagunas, lagos, charcos y cualquier acumulación de agua son visibles por todas partes. Como ejemplo, en una página que visité de Internet, relativa al hotel, mencionaban que “todas las habitaciones tienen vista al Lago de las Ilusiones” Eso suena bastante bonito e interesante, pero resulta que el famoso lago es sumamente grande y ocupa como un 20% de la ciudad…

Ya está terminando el frente frío número 40 desde la inundación y se supone que empezará a hacer mas calor. Como nota al margen, llegué el domingo a las 3 de la tarde y vine a ver el sol ayer martes a mediodía. Y eso que dicen que este lugar es peor que Ciudad Ojeda, el Tigre o Puerto Ayacucho en lo que a calor respecta.

Hay algo muy mexicano más que tabasqueño, y es el picante. Aquí le ponen picante a todo, no importa lo que pidas, siempre te ponen picante en la mesa. Así como en Caracas te ponen salsa de tomate o mostaza, aquí te ponen dos potecitos con picante. Uno es verde, o traslucido y el otro invariablemente es rojo. Cualquier recién llegado diría: “el verdecito no debe picar, esa seguro es la guasacaca”, pero no podría estar mas equivocado… Pica, y bastante si no están acostumbrados al picante. Luego de probarlo, miras con cautela al otro potecito y te preguntas “Acaso ese será una salsita de tomate y no pica?”. Craso error, pica mucho más.

El picante es mas que un aderezo, es un estilo de cocina. Por lo general, si pides una sopa o cualquier plato, ya viene con un toque de picante, aunque sea pimienta. En casi todos los platos te ponen un chile como para que acompañes. Y es tanta la devoción y el gusto por el ardiente vegetal, que hasta caramelos con picante venden aquí. De hecho ayer compré unos dulces de mango deshidratado enchilado. Los venezolanos dicen que pica, los locales dicen que eso se les da a los niños. Aun no me he atrevido a probarlo pero ya lo haré.

Bueno, suficiente para un primer escrito. Seguiremos informando

Alv

viernes, noviembre 10, 2006

La esperanza de los tequeños 3: Las fotos


Para completar la serie sobre el Metro de Los teques, algunas fotillos, en mi muy peculiar estilo de tomar fotografías:

-Esperando en Las Adjuntas, nótese la cantidad de personas en la misma situación:


- Una vez llegamos a El Tambor, hay que hacer la respectiva cola para salir:

- Y mientras esperamos, vemos al tren irse otra vez a la capital del país:


- Por último, un par de fotos de lo que será la imagen mas importante en mi futuro como usuario del sistema:

En fin, queda entonces un breve registro visual del Metro, en realidad había tomado muchas mas fotos, pero ni la cámara es tan buena ni yo tan buen fotografo así que por ahora es mejor conformarse con lo que hay.


Saludos



jueves, noviembre 09, 2006

La esperanza de los tequeños 2: El regreso

Al igual que sucede con algunas películas malas, esta historia también tiene una segunda parte, y al igual que su contraparte fílmica, recibe el mismo nombre: “El Regreso”. En mi caso no se trata de monstruos o alienígenas que regresan de una pseudo muerte para atacar de nuevo a los tranquilos habitantes del más acá, no nada mas alejado de la banal y simple realidad de este relato. Aquí solo hablaré de la experiencia de regresar a mi casita usando el sistema Metro por primera vez.

Se inicia este cuento a las 4:30 pm, hora fija de mi salida al finalizar mi labor diaria. Efectivamente, desde las 4:28 venía preparando todo, cerrando los programas, guardando el iPod, buscando las llaves y el ticket de metro, de manera de que a las 4:30 en punto (sharp dirían los gringos) estaba cerrando mi oficina y dirigiéndome a la salida. 4 minutos después salía del edificio a enfrentarme a la vorágine mercaderil que es el Boulevard de Sabana Grande. Esos cuatro minutos que tarda cualquiera desde su oficina a la salida a la calle, esos minutos que toma el camino al ascensor, un breve “chao, hasta mañana” y el eterno e insufrible lento ascensor, que como trabajo en uno de los pisos mas altos de la torre, tiende a pararse casi en cada piso (aquí cabría una referencia al viejo clásico del autobús San Ruperto, pero no estoy seguro que todo el público sepa de qué hablo así que mejor me la guardo).

Mi plan era bastante simple: caminar desde la oficina, en Sabana Grande, hasta la Estación Zona Rental, en Plaza Venezuela para tomar el tren desde ahí directo a Las Adjuntas y hacer el trasbordo para tomar el metro hasta Los Teques, un plan bastante sencillo afortunadamente, porque así ha menos posibilidades de que algo salga mal.

Luego de caminar por 11 minutos por el medio del Boulevard (o lo que los buhoneros han dejado de él), llegué a mi primer punto de control, el Metro de Zona rental. Si, a las 4:45 entraba a la estación, ticket en mano, pero Murphy ya preparaba sus cuchillos para atacarme. El ticket no funcionó. Ignoro la razón, lo intenté en dos torniquetes (los únicos dos que permitían entrar a la estación) y no funcionó. Hice lo obvio, compré otro. Suelo comprar Multiabonos porque es la manera más sencilla e inteligente de ahorrar tiempo en el sistema. En fin, a las 4:51 arribó el tren, porque debo decir que al bajar apurado las escaleras al andén, alcancé a ver como se iba el tren, despidiéndose de mi en su rápida carrera, así que me tocó esperar un poco. Cuatro minutos después mientras se superpoblaba el vagón, arrancamos. El viaje bastante normal para el trayecto, nada especial que comentar.

31 minutos después (a las 5:25pm para que no saquen cuentas) llegamos a la estación Las Adjuntas. Dos minutos después ya estaba haciendo cola frente a lo que debía ser una entrada al tren, pero no estaba el tren. Al parecer hacía pocos minutos que había salido así que habría que esperar un poquito. Aquí, una aclaratoria innecesaria. El sistema Metro Los Teques fue inaugurado un poco apresurado, por las razones conocidas por todos, vamos que sabemos que votos son votos aunque sean a juro. El hecho es que está funcionando una sola vía, por lo que sólo puede transitar un tren en el recorrido, el mismo o sube desde caracas a Los Teques o baja en dirección contraria. Si cada viaje son 15 minutos aproximadamente, mas el tiempo que pasa el tren parado en cada estación, tenemos que entre tren y tren pasan unos 35 – 40 minutos. Pues bien, yo llegué cuando el tren iba en ascenso, por lo que tuve que esperar que llegara a El Tambor, cargara pasajeros y bajara. 24 minutos de espera, larga, tediosa y apretujada espera. A las 5:51pm arribó el tren a la Estación, el impulso frenético de la gente desbordada me llevó directo, casi sin caminar, al centro del vagón, donde me quedé el resto del viaje. A las 5:54 salimos en dirección Miranda, dejando atrás la capital del país.

Mi primer viaje, viniendo de Los Teques a Caracas fue hecho casi en la totalidad de la oscura madrugada, cuando el Sol aún dormía allende el horizonte, así que no se podía ver nada por las ventanas lo que me indujo a pensar que todo el viaje era por túneles. Pero en el viaje de regreso me pude percatar que casi un tercio del viaje se hace a cielo abierto, a plena luz del día, admirando los gloriosos paisajes de la carretera vieja (vuelven aquí las sonrisas sarcásticas del autor).

A las 6:10pm llegó el tren a la capital de Miranda, lo cual constituye casi un record histórica en viaje a través del espacio interestatal. Realmente no está nada mal eso de llegar de la oficina a El Tambor en 1h 40m. Pero la odisea no acaba ahí…

Si bien en ese instante de felicidad aún se podía ver luz de sol iluminando el cielo, algo pocas veces visto por mi allá en Los Teques, todavía quedaba un buen trecho por recorrer para llegar a mi casa.

Vivo en la Urbanización Santa María, km 24 de la carretera Panamericana. Sin colas, en carro eso queda a 7 minutos de la estación del Metro. Pero enfatizo eso: “Sin colas, en carro”.

Me toca admitir ahora, que a pesar de tener mas de 3 años viviendo en la zona, y en vista que por lo general me muevo en carro, desconozco bastante las rutas de transporte público que hay en la zona. Sé que junto con el Metro, pusieron 3 líneas nuevas, que parten y llegan a la estación. El detalle es que la línea Azul, va a Carrizal, la Roja va al centro de Los Teques y la Amarilla viaja hacia la zona de la carretera vieja. Es decir, ninguna de ellas ni siquiera me acerca a mi casa. Eso es un problema, y es el instante justo en el que el problemometro (vulgo, peometro) empieza a subir: “Ay coño!”

Conociendo lo que conozco busque un carrito que dijese algo como: Los Nuevos Teques, La Macarena, Gobernación o cualquier cosa que sonara cerca de la casa. Lo único que pasó por ahí, es una camioneta que decía “San José / El Vigía / Gobernación”, que en teoría me deja como a 10 minutos de mi casa si voy caminando. Fue la elección obvia, en vista que desde el Mero a la Gobernación hay menos de 10 minutos. El detalle es que no sabía, por inexperiencia, torpeza, ignorancia (o el adjetivo que mas le provoque) que para llegar a la Gobernación, debía pasear por San José y el Vigía, lo que en realidad tomó media hora. En conclusión, llegué a la Gobernación a las 6:45pm y a mi casa a las 6:53pm, caminando.

Veamos los numeritos:
Tiempo total: 2h 23m
Tiempo de viaje en sistema Metro: 47m
Tiempo en carrito, paseando por Miranda: 30m
Tiempo estimado, sin esperas y tomando el carrito adecuado: 1h 40m

También debo agregar que es posible ganar un par de minutos caminando desde la oficina a Zona Rental, si tan solo me voy por la Av. Casanova, donde hay menos gente y casi no hay buhoneros que estorben. De ser así, podría tomar el tren que sale un poco antes desde esa estación y llegar unos minutos antes a Las Adjuntas, por lo que quizás estaría tomando el tren que sale antes del que yo tomé, es decir que salga mas o menos a las 5:20pm, con lo que llegaría antes de las 5:40pm a El tambor y como máximo 20 minutos a mi casa, a las 6:00 pm podría estar allá, claro eso si todo sale perfecto como en el plan y se alinean 5 planetas mientras cae granizo y hay una estampida de elefantes y una pequeña cebra…

El sistema tiene gran futuro, especialmente para poder dormir un poquito mas. Mi estimado es que podré dormir cuando menos media hora extra todos los días, lo cual, créanme, es una ganancia enorme. Faltan cosas, no solo a nivel de sistema de trenes, sino a nivel de gente, como es posible que en un modulo de un vago, con 16 puestos, vayan 6 mujeres sentadas y 10 hombres, cuando había, en el mismo espacio, 11 mujeres de pie, una de la tercera edad, una con un niño pequeño y otra con un paquete grande. En fin, lo que falta es educación, pero eso no se compra en un ticket, eso se da en la casa, pero es que hay zagaletones que ni casa parecieran tener, no recuerdan que tiene una madre que podría estar en esa situación. Me imagino que son tan animales que son capaces de dejar a su propia madre parada con tal de ir sentados. En fin, ese comentario era solo para quitarme la ira.

Ya que comencé con un comentario fílmico, es justo que haga el cierre de la misma manera: “Nunca segundas partes fueron buenas”

Seguiremos informando

Saludos

miércoles, noviembre 08, 2006

La esperanza de los tequeños

No hablaré aquí sobre suceso gastrosociales de los referidos pasapalos mirandinos, no, nada mas alejado de ello. Esta entrada es para hablar de nuestro primer viaje en el Metro de Los Teques, obra recién inaugurada que permite la conexión entre la capital mirandina y la venezolana en apenas 15 minutos.

Si, es cierto, el viaje dura apenas 14 minutos desde la estación El Tambor hasta la estación Las Adjuntas. Los detalles técnicos de pendiente, distancia y curvas ya han sido expuestos repetidas veces en los medios así que aquí sólo voy a relatar la experiencia cronólogica del hecho, desde la salida de la casa hasta la llegada a tierras civilizadas y conocidas.

Por razones del destino, incierto y esquivo amigo, nos levantamos tarde esta mañana, pero realmente tarde, a las 4:47 am. Se que para muchos eso les parecerá extremadamente temprano, de madrugada, cuando aún es de noche, pero para nosotros y la inmensa multitud que vive por allá en las lejanías de los altos mirandinos, esa hora significa muy tarde. Por lo general me levantoa las 4 de la mañana, cuando ni los gallos empiezan a cantar, cuando los rumberos empiezan a llegar a sus casas, cuando uno debería dormir porque al sol le faltan dos horas para aparecer, a esa hora nos levantamos de lunes a viernes, todas las semanas. Bien, dejando atrás esa nota de envidia y tristeza, volvamos al relato.

Decía que nos levantamos muy tarde y que, dado que habíamos decidido viajar hoy en metro, hicimos lo mínimo necesario y salimos. Entre lo mínimo necesario está la preparación de las viandas para el almuerzo y sacar al perrito a que haga sus necesidades. Para hacer corto un cuento largo, salimos a las 5:23 am de la casa, Ya la flaca se había bañado y vestido y estaba lista para la oficina, yo por mi parte y para aprovechar el tiempo, salí tal cual me levanté (menos mal que anoche me puse un mono para dormir, porque por lo general duermo en ropa interior). En vista que no conocemos muy bien cuáles son las rutas de acceso a la Estación del Metro, decidimos esperar camioneta sentido Los Teques. A las 5:32 nos subimos a la camioneta y las 5:45 estabamos entrando a la Estación.

5:50 am, luego de hacer cola en el andén por cinco minutos logramos subirnos al vagón. Hay que aclarar que a esa hora ya la estación estaba totalmente llena de gente, pero hay personal pendiente que la gente no se colee y que esté ordenada. A pesar de la cantidad de gente presente no pareciera haber problemas, la gente está civilizada y todo funciona bien, esperemos que todo permanezca así ad infinitum. Los trenes están saliendo cada 30 - 35 minutos. Obviamente cuando el sistema funcione a su capacidad normal, los trenes deberían salir cada 5 ó 6 minutos, y además el tren deberá entrar en el sistema Metro de Caracas así que no habrá transferencia, pero me estoy adelantando al relato y al tiempo. Eso estará listo para el próximo año.

A las 5:52 arrancó el tren, que en su mayor parte viaja por túneles, lo cual es malo porque el exhuberante paisaje de la carretera vieja es digno de ser visto y disfrutado por todos (aquí el autor sonríe sarcasticamente).

14 minutos después, a las 6:06 llegamos a la Estación Las Adjuntas. Trasbordo al otro andén y nuevamente a esperar otro tren. Por los parlantes empiezan a anunciar que hay problemas en las vías y que el sistema tiene un fuerte retraso. No importa, ya estamos montados en el burro, ahora hay que arrearlo, de todas maneras seguimos lejos de nuestro destino. Llega un tren y nos subimos, parados y apretujados el tren no se decidía a arrancar. Finalmente, a las 6:26 se inicia nuestra travesía por la línea 2 del Metro de Caracas, iba lento el tren, seguían los avisos del retraso, pero finalmente, a las 7:02 el trencito llegó al final de la primera parte de nuestra travesía, la Estación Zona Rental en Plaza Venezuela. De ahí carrito a casa de mis suegros para bañarme y poder venir al trabajo aquí en Sabana Grande, donde finalmente llegué a las 7:40.

Tiempo total: 2h 17m
Tiempo total estimado, sin retrasos ni paradas en casa de los suegros: 1h 30m
Tiempo de viaje en sistema Metro: 50m
Usar el mismo tiempo si me voy en carro, pero no tener que calarme las colas: No tiene precio!

En fin, en el primer viaje, considerando los inconvenientes, me parece que la prueba fue superada con total éxito. Esta tarde viene la segunda prueba, el regreso desde la oficina a la casita. Luego les diré como fue eso, pero nuestra esperanza es muy buena. Esto viene a significar que cambiamos las colas por un viaje apretaditos en Metro, pero menos tiempo y sin manejar, que vamos, eso cansa cuando pasas 2 horas dentro de un carro rodeado por otros 2000 carros, por la Panamericana, oyendo a un idiota en la radio, en cualquier radio. Poco a poco el sistema irá mejorando a medida que la gente se adapte y se vayan terminando las obras, así que para el año que viene ya podré dejar de soñar con salir de Los Teques. Es mas se hará mas fuerte nuestro deseo de comprar una casita por allá arriba.

En fin, veremos que nos trae el futro.

Saludos